¿Cómo iniciar la preparación de un nuevo tema de la oposición? Si estamos preparando las oposiciones esto nos ocurrirá cada cierto tiempo. ¿Qué es lo primero que debemos hacer al comenzar a preparar un nuevo tema? ¿Estudiar a fondo desde la primera a la última página es lo más eficaz?

Hoy nos gustaría hablar sobre la forma en que debemos estudiar algo nuevo, lo cual se aplica a los nuevos temas de las oposiciones o, por ejemplo, a la lectura de un libro, al estudio de la materia de un examen, el aprendizaje en una conferencia a la que asistas, etcétera.

Lectura inicial

En todos estos casos siempre lo primero será obtener la estructura general del tema en cuestión, porque de esa manera luego podrás enterarte o conocer las partes más importantes en las cuales debes enfocar tu atención. Sólo después de obtener la idea general sobre un tema podrás abordar gradualmente los detalles; y recuerda que el estudio a partir de una sola lectura no es eficaz, siempre deberás leer tres o más veces el material hasta que hayas adquirido todos los detalles importantes…hasta que sientas que has aprendido.

 

Comenzar obteniendo la estructura general del tema

Antes de seguir nos gustaría que leyeras con atención el siguiente ejemplo:

“Supongamos que vas rumbo a Barcelona conduciendo un autobús con 45 pasajeros de la Empresa Viajes S.A., y en la primera parada bajan 13 pasajeros y descienden 4, luego en la siguiente parada suben 6 pasajeros y bajan 17, a continuación debes pasar a un pueblo a recoger 7 pasajeros, en el cual se bajan 5. Seguidamente en un paradero cerca de la salida del pueblo bajan 3 pasajeros. Luego de este pueblo hay tres paradas más en las cuales bajan 5, 1 y 2 pasajeros y suben 3, 6 y 8 pasajeros respectivamente”.

Después del siguiente párrafo volveremos sobre este ejemplo, por ahora continuemos…

Atención selectiva

La razón por la cual siempre debes conocer primero la estructura general de un tema es porque la atención es selectiva, es decir, enfocamos nuestra mente en las cosas que consideramos importantes, o en las cuales sabemos por información de terceros, que son las cosas importantes a las que debemos prestar toda nuestra atención. En otras palabras:

Encontramos lo que buscamos. Si no lo buscamos, fácilmente lo pasaremos por alto.

Es así como al leer un nuevo tema por ejemplo, primero debemos leerlo sin grandes detenciones, atendiendo a los distintos epígrafes, los esquemas o imágenes que contiene, las definiciones o referencias legislativas que pueda haber, etc.

Después de conocer los elementos más importantes que contiene estarás preparado para hacer una segunda lectura en la cual podrás enfocarte selectivamente en estos puntos más importantes.

Y luego puedes llevar a cabo otra lectura, centrada especialmente en los apartados esenciales del tema en el caso de que lo consideres necesario.

Conocer la estructura general nos permite focalizar adecuadamente la atención

Lo mismo ocurre al asistir a una conferencia o tomar apuntes en una clase de preparación. En este caso lo primero que debería hacer el expositor es entregar un resumen general de los aspectos más importantes sobre los que hablará en esa conferencia; y de esta forma podrás enfocar tu atención en ellos de manera selectiva.

De la misma forma deberás proceder durante las clases en una academia o centro de preparación donde deberás aprender varios temas cada cierto tiempo. Aquí será el profesor el encargado de entregar una introducción adecuada antes de iniciar cada sesión en primer lugar, y también antes de cada uno de los temas para permitirte enfocar tu atención en lo importante.

Bueno, antes de terminar nos gustaría, volver al ejemplo que te pedimos que leyeras con atención para hacerte dos preguntas:

§  ¿Cuál es el nombre del chofer del autobús?

§  ¿Cuántas paradas hizo durante el viaje?

Si has respondido bien, te felicitamos porque eres de aquellos que poseen una gran capacidad de observación, y si no, no hay nada de qué preocuparte; de hecho por esto es necesario conocer de antemano la estructura general de cualquier contenido que quieras aprender. Porque de esta forma podrás enfocar tu atención en lo importante, que en este caso particular son las dos preguntas que acabamos de formular. Tenlo siempre en cuenta, incluso al leer un artículo en un Internet, pues un rápido vistazo te habría permitido ver las preguntas en cuestión.

 

Subrayado y esquema. Dos fases complementarias

Para una mayor optimización de nuestro tiempo dedicado al aprendizaje, y después de realizar una lectura del texto que vamos a estudiar, debe realizar el subrayado del tema a la vez que se hace otra lectura rápida.

El subrayado tiene que contener la información básica, sin estos contenidos básicos no es posible aprender la materia. Hay que subrayar palabras aisladas o frases breves, sobre todo verbos o sustantivos e ir jerarquizando las ideas con distintos tipos de marcas: doble subrayado, llamadas de atención como asteriscos, exclamaciones…

El subrayado hace que el estudio sea más atractivo y agradable y le facilitará la concentración a la hora de estudiar.

Tras la fase del subrayado, se pasa a la realización del esquema, es una técnica que sirve para descubrir lo esencial del texto y para prescindir de lo accidental. Se resaltan las ideas ordenadas de una forma lógica y le permite visualizar el «esqueleto» del tema.

Cómo hacerlo: diferencie bien las ideas, contrastándolas, para ello utilice un distinto tipo de letra, color, o escriba a diferente distancia del margen. No copie todo el texto, procure sólo escribir palabras clave, debe caber en un folio.

 

Existen varios tipos de esquemas:

  1. Llaves o barras, es el que mejor activa la memoria visual. Consiste en ir desglosando las ideas del tema por medio de llaves o barras, como en un árbol genealógico.
  2. Numérico, consiste en ir numerando las ideas principales con 1, 2, 3… y cada idea secundaria con subniveles 1.1, 1.2, 1.3…. y así sucesivamente.

Cuando lo haya realizado, compruebe que no le falta nada y se ajusta al texto. Después de realizar el esquema es importante tenerlo siempre cerca cuando pase a la fase de memorización y le ayudará posteriormente a economizar tiempo y esfuerzo en los repasos.

 

El resumen

Después de haber realizado la lectura, el esquema y subrayar un texto, pasamos a la siguiente fase dentro de las técnicas que estudio que estamos tratando, ésta es el resumen.

Es una técnica de síntesis que habitúa al opositor a comprimir el material y a redactar las ideas. Se elabora a partir de las frases y palabras subrayadas y tendrá una extensión aproximada de una cuarta parte del texto original, por supuesto esta proporción variará si el texto ya es muy denso de ideas o si se extiende en las explicaciones.

En el resumen trataremos de «exteriorizar» lo que hemos aprendido.

·      No se trata sólo de enumerar las ideas, sino que éstas tienen que hilvanarse y construir un discurso coherente.

·      La presentación debe ser como la un texto normal, no hay que limitarse o copiar fragmentos sino que tenemos que escribir con nuestras propias palabras después de reflexionar.

·       No hay que abusar del punto y aparte, ni las frases deberán ser demasiado largas y complicadas.

·       Tampoco es obligatorio respetar el orden de ideas del original, sino que seguiremos el que creamos más conveniente para nuestro interés. Añadiremos las aclaraciones o los datos que consideremos conveniente.

Existen temas que no se pueden resumir como son los listados de palabras, artículos de legislación, fórmulas matemáticas… si un tema es uno de estos, nuestro consejo es que no lo resuma.

El principal inconveniente del resumen es que exige mucho tiempo, pero también tiene múltiples ventajas como son: mejorar la atención y la concentración, ayudar a organizar los datos de forma lógica, favorecer la memorización del contenido.

El resumen es recomendable cuando la prueba a la que se va a enfrentar es un examen de composición, ya que desarrolla la habilidad de expresarse por escrito.

Para desarrollar las habilidades de redacción, lo mejor es realizar simulacros de examen, es decir, una vez que ha estudiado el tema, debe escribirlo en un folio sin mirar ni el libro ni los apuntes. Una vez finalizado ya puede completarlo con los datos que considere oportunos. Este examen le será útil para evaluar sus conocimientos sobre el tema y para posteriores repasos, ya que se podrá utilizar como resumen.

El siguiente paso será la memorización, pero recuerde, la labor más difícil  ya la hemos realizado.

 

 

Memorización y comprensión

Hay que insistir que la memorización y la comprensión están muy unidas. No es posible memorizar sin hacer el esfuerzo que la comprensión (relacionar y ordenar) exige. Nunca cometeremos el error de aplicar técnicas de memorización con una materia complicada sin haber trabajado la comprensión, todo tiene que tener sentido para nosotros. Lo mejor de la memoria es que su capacidad siempre puede mejorar.

Se puede recurrir a métodos que faciliten la asimilación en la lógica del funcionamiento cerebral. Para ello existen recursos como son las reglas mnemotécnicas.

 

·       Así la grabación por repetición es el método más utilizado para memorizar definiciones, se trata de leer con mucha atención las líneas de texto (no más de cuatro) que se quieran «grabar» e intentar repetirlas tras unos segundos de espera; si hacemos la lectura en voz alta y con énfasis en algunas palabras clave, es más eficaz.

·     Cuando se trata de memorizar texto o resúmenes de mayor extensión tenemos que recurrir al parafraseado: leernos el texto (media página o una página) y lo reproduciremos después con nuestras propias palabras, con esta técnica lograremos memorizar una serie de ideas y a la vez interiorizaremos las relaciones entre ellas.

·         Utilizar acrósticos es otra forma de memorizar, consiste en formar una palabra o una frase (no hace falta que tenga sentido) con la primera letra o sílaba de la lista de datos o características que se pretenden memorizar. El problema del acróstico es que se hace inútil cuando la serie que queremos recordar pasa de cinco o seis elementos.

·         La técnica de fichero (fichero por conceptos, fichero bibliográfico) hace más ameno y ordenado un acto repetitivo, es recomendable cuando queremos recordar una serie numerosa de datos aislados.

·         La técnica de imágenes mentales ayuda para memorizar conceptos, como ya hemos señalado, la asociación es fundamental para memorizar, inventamos imágenes para asociarlas a los conceptos que deseamos recordar.

Cada opositor elegirá las reglas que mejor se adapten a las características de sus temas.

Por último señalar que el sueño juega un papel importante en la memorización. El cerebro en la fase del sueño compara y asocia la información recibida realizando un trabajo de criba que determina lo que se recuerda y lo que se olvida.

 

 

La última fase: El repaso

 La última etapa del aprendizaje es el repaso. Para memorizar a largo plazo se debe repasar a menudo; una forma de hacerlo puede ser recordando al empezar la sesión de estudio lo que se ha estudiado el día anterior. Los datos que permanecen se pierden luego a una velocidad cada vez menor. En cualquier caso, el repaso cumple la función de actualizar los contenidos adquiridos para reducir la pérdida de conocimientos y a la vez profundizar en la interiorización del tema.

El tiempo es el mejor aliado del olvido ya que la mente tiende a olvidar para dejar paso a nuevos aprendizajes, por eso es necesario repasar los temas. De nada le sirve estudiar si a la semana siguiente lo ha olvidado, sólo le causará nervios, desesperación y una baja autoestima.

Según los expertos en técnicas de estudios, al día siguiente, si no repasamos, perdemos un 60 y 70% de información. Si seguimos sin repasar, al final de la semana se pierde un 10 ó 20% más. Por este motivo se aconseja hacer un primer repaso el primer día en que hayamos estudiado el tema, el segundo repaso al segundo día, el tercero a la semana siguiente, el cuarto repaso al mes y el quinto y último repaso unos días antes del examen.

Repasos:

1.    Primer repaso al día siguiente

2.    Segundo repaso al segundo día

3.    Tercer repaso a la semana siguiente

4.    Cuarto repaso al mes

5.    Quinto y último repaso días antes del examen

Para que esto sea cierto los repasos deben estar bien hechos lo cual significa que una vez efectuado un repaso, los contenidos vuelven a estar en la memoria al 100%. Si analiza el tiempo invertido en los repasos es poco comparado con los beneficios.

 

Para repasar hay que:

1.    Escribir el esquema de memoria

2.    Hacer la repetición mental activa mirándolo (oral o escrito)

3.    Consultar con el resumen las posibles lagunas

4.    Hecho esto, repetir mentalmente de nuevo

 

5.   Aunque es optativo, resulta aconsejable hacerse preguntas de examen  y responderlas. Según los últimos estudios es mucho más eficaz hacer test sobre los temas estudiados.  El método más rápido es el oral (que tiene la ventaja de que aprendes “oyéndote”) pero si es escrito ayuda al sobreaprendizaje, tan útil para memorizar.

 

Lo primero que debe hacer es escribir el esquema e intentar reproducir el tema mirándolo, puede ser de forma oral o por escrito, consultar con el resumen las posibles lagunas que pudieran surgir y vuelva a repetir mentalmente el tema hasta que lo reproduzca de forma completa tal y como lo estudió. Realice test variados a menudo. Los repasos realizados de forma oral son más rápidos y permiten memorizar al tiempo que se escucha; los hechos de forma escrita, aunque más lentos, favorecen el sobreaprendizaje.

 

Un gran enemigo del opositor antes del examen es el miedo a quedarse en blanco, pero recuerde que no debe ponerse nervioso (se debe a una inhibición que paraliza la función de la memoria), busque ideas relacionadas que le lleven nuevamente al tema, no deje de escribir o hablar aunque sean divagaciones y recuerde que durará sólo unos minutos, las ideas irán viniendo por sí mismas.

 

 

Adaptado del documento original de Claudio Ibarrola