La base militar de Son Sant Joan recrea un operativo de rescate de ocho pasajeros de un helicóptero y un coche accidentados

 

Los bomberos apagan el fuego del accidente simulado.
 
 

Raquel Galán Lo único que diferenciaría un accidente real del simulado ayer en la base aérea de Son Sant Joan son los rostros de los asistentes, menos tensos lógicamente que si hubiese habido dos muertos y tres heridos graves de verdad, así como otros tres leves. El resto de la puesta en escena del siniestro de un helicóptero militar con un vehículo fue tan veraz que el jefe de la sección contraincendios de la base aérea todavía tenía la adrenalina a flor de piel y estaba sudando cuando explicó que la intervención se realizó con éxito y según el tiempo previsto.

Transcurrieron 43 minutos desde que cuatro camiones de bomberos llegaron y empezaron a echar agua y espuma al fuego hasta que que sonó la sirena que anunciaba el fin del simulacro. La operación organizada por la base militar comenzó con otra alarma, la de alerta a todas las unidades para que estuviesen preparadas, ya que un helicóptero en misión de evacuación de los ocupantes de un vehículo siniestrado en el aeródromo también sufrió un accidente al aterrizar junto a él. Esta parte del simulacro no se hizo, aunque sí todo lo demás, hasta los gritos de auxilio de los heridos, interpretados por los voluntarios de la asociación Els Simus, que se caracterizaron para mostrar traumatismos, sangre e incluso amputaciones.

En cuanto sonó la sirena, los 12 bomberos que participaron ayer intervinieron. Había un retén por si se necesitaba y además estaban avisados los del aeropuerto civil, de Cort y del Consell. En primer lugar, los bomberos apagaron el incendio y extrajeron a las siete víctimas del helicóptero mientras iban llegando las ambulancias. De inmediato, Protección Civil y los servicios sanitarios iniciaron la preparación y montaje de la carpa que haría de hospital. El médico intentó después reanimar a un pasajero del helicóptero con parada cardiorespiratoria, aunque "finalmente falleció, al igual que otro por amputación. El piloto, que sufrió heridas graves y otra amputación, se salvó".

Lo más difícil del operativo fue sacar al conductor del coche, también grave. Estaba atrapado y el vehículo volcado, por lo que tuvieron que romperlo por partes con el fin de extraer a la víctima con un arnés y un collarín para moverla lo mínimo, ya que aún no sabían qué tenía.
Francisco José Gómez Codina, teniente coronel jefe del grupo de las Fuerzas Aéreas, explicó que el objetivo de los simulacros, que se realizan periódicamente, es "que los medios de salvamento se mantengan entrenados por si se produce un accidente real". La base de Son Sant Joan ha sufrido más de uno de carácter leve, tal como indicó otro responsable, nada que ver con los muertos y heridos simulados de ayer.

 

 

                                                                                                                                                                               Publicado : 16 / 02 / 2014