Los bomberos desplazaron todos sus medios disponibles y tuvieron que sofocar las llamas con la autoescala. Aunque el humo y el calor afectaron a varias estancias contiguas

          Fue a primera hora de la mañana. Sería en torno a las siete y media, cuando una humareda muy negra salió del torreón norte de la Academia de Infantería. Sólo fue un susto, y no hay que lamentar daños personales, pero el incidente obligó a desplazarse hasta la zona militar a los efectivos de guardia de los bomberos, y causó importantes daños en un servidor informático.


                                                        Yolanda Lancha


        Según los primeros indicios, las llamas pueden haberse iniciado en el servidor de uno de los simuladores de combate, situado en este torreón, que se puede haber recalentado, o de algunos de los enchufes del mismo. Afectaron sobre todo al aula donde estaba instalado este simulador. Pero el calor del incendio también hizo sus estragos en las dos salas contiguas, donde derritió equipamiento informático y proyectores. Y el denso humo negro causó varios desperfectos en algunos pasillos de todo el ala del inmueble.


     Fuentes de la Academia de Infantería confirmaron que del torreón comenzó a salir de inmediato un humo muy denso, como consecuencia del plástico del cableado acumulado en la sala. Sin embargo, la rápida intervención de los bomberos evitó que pasara nada más grave.
Estos utilizaron todos los medios a su disposición para poner fin al siniestro. Hasta el lugar acudió en primer lugar una dotación, con una bomba urbana pesada y la autoescala, además del coche de mandos. Pero en vista del humo y las llamas, a continuación se desplazó hasta la Academia de Infantería todo el personal de guardia, salvo el telefonista.


     Los bomberos abordaron el incendio desde el exterior, bombeando agua con la autoescala. Otros accedieron hasta el interior del edificio por la escalera, y ayudaron desde dentro con seis extintores de las instalaciones. El peligro en este tipo de fuegos interiores está en el humo de la combustión, que produce una pérdida de visibilidad, y los gases, muy tóxicos, que pueden producir asfixias.
Finalmente, los propios bomberos pusieron dos ventiladores de presión positiva en el torreón para evacuar el humo. Después, las distintas salas se estuvieron aireando durante toda la mañana con las ventanas abiertas.

Sin daños personales. Afortunadamente, no hay que lamentar ningún tipo de daño personal en el siniestro de la Academia. El incendio se inició cuando todavía se habían incorporado al puesto de trabajo los usuarios de la sala.
Los daños más importantes, por lo tanto, se produjeron en el material informático de esta sala de simulaciones. Además, el humo también afectó a algunos de los pasillos de los alrededores, lo que obligará a la Academia a realizar labores de pintura para su recuperación.
Este incendio se puede calificar de anecdótico por cuanto es el primero que se produce en las instalaciones de la Academia de Infantería durante muchos años. Los más veteranos de la institución militar no recuerdan ningún suceso similar en los edificios; más allá de las lógicas llamas en el campo de maniobras militares. Tampoco los bomberos recuerdan más intervenciones en el lugar, más allá del campo de tiro.

 

 

                                                                                                                                                                                                                                Publicado : 25 / 02 / 2014